Archivo mensual: noviembre 2011

Autoexamen

Seguramente entre los miembros de tu familia, tus amistades o tus compañeras de trabajo conoces a alguna mujer que padece de cáncer del seno, que es sobreviviente de ese tipo de cáncer o que ha fallecido debido a él.

Todas las mujeres, independientemente de su edad y de su procedencia étnica, tienen riesgo de desarrollarlo, algunas más que otras, pero nadie, ni tú misma, está 100% a salvo.

¿Quieres aprender a defenderte de este tipo de cáncer? Entonces debes familiarizarte con el autoexamen del seno y con la mamografía (en otra sección aparte nos enfocaremos más en esta prueba). Estas son las recomendaciones de la Sociedad Americana del Cáncer:

  • Una mamografía anual a partir de los 40 años, y recomienda que se continúe anualmente mientras se mantenga en buenas condiciones de salud
  • Un examen clínico del seno (CBE por sus siglas en inglés) como parte de su examen físico anual por un profesional, cada 3 años entre los 20 y los 30 años y cada 3 años a partir de los 40 años de edad
  • Un autoexamen periódico del seno a partir de los 20 años (con el entendimiento que este examen tiene sus limitaciones) y reportar cualquier cambio a su médico de inmediato.

El autoexamen: ¿Cómo se hace?

Es parecido al examen clínico, pero lo realizas tú en la comodidad de tu casa. Te conviene hacerlo de forma rutinaria a partir de los 20 años, se recomienda una vez al mes. Elige un momento del mes en que los senos no estén inflamados, una semana o dos después de tu período menstrual.  Si ya has dejado de menstruar, puedes elegir cualquier día del mes, pero te será más fácil si estableces una rutina, por ejemplo, la primera semana de cada mes, o cada 3 meses. Así no se te olvida. 

Hace tiempo se pensaba que era mejor realizarlo de pie, pero en la actualidad, conviene realizar parte del examen acostada para que el tejido mamario se esparza de forma pareja sobre el pecho. Existen tres posiciones básicas para realizar un examen completo y minucioso de los senos (aunque recuerda que el autoexamen no reemplaza el examen del profesional ni la mamografía):

ACOSTADA:

  • Acuéstate con una almohada o una toalla doblada bajo el hombro derecho.
  • Dobla el brazo derecho y colócalo bajo la cabeza
  • Con la mano izquierda, palpa el seno derecho, utilizando las yemas de tres dedos (el índice, medio y anular) para detectar abultamientos o masas.
  • Ve cambiando los dedos de lugar como si estuvieras dando un masaje de arriba hacia abajo
  • Presiona cada área del seno haciendo pequeños movimientos circulares y ejerciendo tres tipos de presión.  La más ligera y suave para analizar el tejido más cerca de la piel. Una presión mediana, te servirá para revisar la parte intermedia del tejido. La más intensa llegará hasta el nivel más profundo y más cercano a las costillas.
  • Usa dos dedos para comprimir suavemente el pezón y observa si hay secreción.
  • Repite el proceso en el lado izquierdo.

DE PIE ANTE UN ESPEJO

Esta parte del examen te permitirá detectar cambios en la apariencia de los senos. Quítate la ropa de la cintura para arriba y colócate de pie ante un espejo con los brazos relajados a los costados del cuerpo. Procura que el lugar esté bien iluminado. Si es necesario, acerca una lámpara o enciende todas las luces del cuarto de baño o el dormitorio. Observa detenidamente los senos. ¿Qué estás buscando? Cambios en la apariencia de los pezones, por ejemplo, o algún hoyuelo o cambio en la piel. Mírate desde distintos ángulos y posiciones de los brazos. Cuando el examen se realiza con regularidad, es cuando más se notan las posibles diferencias: cambios en el color de la piel o del pezón, o si surge alguna protuberancia.

DE PIE CON EL BRAZO LEVANTADO HACIA EL COSTADO

Esta posición te permite revisar mejor el área de la axila.

  • Levanta un brazo a la altura del hombro.
  • Con la mano opuesta, examina la axila. Estarás tratando de localizar masas, abultamientos o protuberancias, igual que hiciste con los senos.
  • Repite por el lado opuesto.
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Testimonios y Esperanza de Vida

Mayte Prida

Desde que recibimos el devastador diagnóstico hasta que logramos la recuperación, el cáncer trae consigo una gama se sentimientos y pensamientos que cambian nuestra manera de vivir y de ver la vida para siempre.

Yo fui diagnosticada con cáncer de seno la primera vez a la edad de 38 años. No creía que era posible padecer esa terrible enfermedad estando tan joven. Yo la asociaba a “abuelitas” ya que el 70% de los casos se manifiesta en mujeres mayores de 65 años de edad.

Al momento de recibir mi diagnóstico pasaba por una situación difícil en mi vida. Estaba recién divorciada, con dos hijos y que dependían totalmente de mí en todos los aspectos, y prácticamente recién mudada a una nueva ciudad a la que nos habíamos ido con la esperanza de empezar una vida nueva. Mi programa de televisión había sido abruptamente cancelado y por consecuencia me había quedado sin seguro médico. Sin seguro médico en una sociedad en donde el enfermarte puede acabar con todos los ahorros de tu vida entera.

Comencé a vivir una situación muy caótica. No nada más me enfrentaba a ese terrible tirano llamado cáncer que cobardemente había estado creciendo dentro de mi cuerpo tratando de robarme la vida, sino que tenía que encontrar una manera de solventar la enfermedad sin terminar despojada hasta de un techo para nosotros.

Los primeros días la incredulidad me invadía. No era posible que yo que lucía tan joven y sana habiendo estado conduciendo programas de fútbol soccer para niños vestida con mis pequeños shorts y ajustadas camisas, me enfrentara a un mal que además de quitarme la vida terminaría con todos mis ahorros y con el futuro económico hasta de mis hijos. Fue una periodo de mi vida realmente duro.

Y a pesar de que la lucha no ha sido fácil mi camino ha estado lleno de bendiciones. Cuando decidí transformar el “por qué” a mí en “para qué a mí” decidí encontrar una solución a mi problema enfrentándolo cara a cara y sabiendo que si era mi momento de partir de este plano de vida, lo haría pero habiendo peleado con dignidad y valentía no solo por mí, sino por mis hijos y por aquellas mujeres menos afortunadas que yo.

Comencé a documentar en escritos y en video mi proceso. Escribí acerca de mis sentimientos, de mis miedos, de mis dudas, de mis dolores, de mis angustias. Lloré un sin fin de veces frente y detrás de las cámaras, y logré dejar un legado de esperanza para otras personas que tuvieran que enfrentarse a lo mismo que yo.

Al paso del tiempo, ese relato se convirtió en mi primer libro titulado “Una Etapa Difícil, como el cáncer transformó mi vida”y de ahí surgieron presentaciones personales y charlas motivacionales que me han abierto una nueva ventana por la cual apreciar la vida.

Después de conocer a cientos de mujeres pasando por lo mismo que yo pero con menos oportunidades, decidí establecer la Fundación que lleva mi nombre, pues me di cuenta que una buena forma de erradicar un problema es enfrentándolo desde su raíces. Lo primero que debíamos  hacer, era desmitificar el cáncer. Eliminar el tabú que crea la palabra. Ponerle una cara de esperanza a la enfermedad y educar a nuestros hombres para aceptarnos y amarnos por el bello ser interior que llevamos dentro y no por el hecho de tener senos o no.

Cuando una mujer es mutilada por tratar de salvar su vida, debe ser amada, respetada y venerada porque valientemente se ha enfrentado a una guerra no buscada.

Empezamos nuestras campañas de educación y concientización contra el cáncer de seno con la esperanza de que algún día haya una cura pero sabiendo que mientras esta llega, la lucha contra la enfermedad es un trabajo de equipo, y quienes lo hemos padecido necesitamos el apoyo de sus integrantes para vencerlo.

Durante este mes de la concientización contra el cáncer de seno, los invito a que se unan a nuestro esfuerzo. Muchos poquitos suman un mucho y si nos damos la mano, creamos lazos de unión y esperanza que nos abrazan en la batalla.

Como dicen mis amigos del grupo Área 305, Con Fe… una nueva esperanza nacerá… Con Fe, lograrás sobrevivir el dolor…

Yo tengo fe y no nada más desde el punto de vista dogmático. Tengo fe en las personas, en los establecimientos, en el apoyo, en la vida misma. Tengo fe de que un día de estos lleguemos a vivir una vida libre de cáncer. Tengo fe en los científicos, pero sobre todo, tengo fe en los seres humanos.

Recuerda que tarde o temprano todos vamos a partir de este mundo. No importa si es por el cáncer, la diabetes, el infarto o un accidente. Lo importante no es cómo nos vamos, sino como vivimos nuestras vidas hasta que nos toca el momento de partir.

Mayte Prida

Para conocer más testimonios de sobrevivientes al cáncer mamario haz click aquí

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Cáncer del Seno : Primera Batalla

Desde el momento en el que nos enteramos que tenemos una enfermedad incurable, lo primero que muchos de nosotros pensamos es en todo lo negativo de la noticia. Sí, es cierto que es muy fuerte aceptar que padecemos de cáncer y en este caso, de seno.

Sin embargo, considero que DEBEMOS, es una tarea, aprender a drenar esas emociones para empezar con la primera batalla contra el cáncer del seno que será: ¡luchar por tu salud y bienestar!

Se trata de una lucha que debe ser constante porque el objetivo está en NO DECAER emocionalmente, preocupémonos por cómo vamos a sobrevivir al cáncer mamario, quien desde ese momento será nuestro compañero día tras día.

Tengamos en cuenta que físicamente podemos recuperarnos más adelante, pero nuestra salud no nos la devolverá nadie. Seamos sobrevivientes del cáncer de mama, sí podemos.

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Listón Rosa

Conoce un poco más sobre el cáncer de mama y su listoncito, aquí aprenderás como vivir con el sin perder las esperanzas y ver el lado positivo de todas sus etapas. Tengamos en cuenta que la vida se trata de disfrutar cada momento, a pesar de vivir con alguna enfermedad pero, sobre todo nunca debemos olvidar chequearnos constantemente, por esa razón aquí también encontrarás esa información.  Recordemos que vida hay una sola y tenemos que cuidarla.

¡Primero está tu salud! ¡TÓCATE!

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